07 febrero, 2008

Proyecto de 1952.



MICROFILMS DE LOS MANUSCRITOS DEL VATICANO.
La microfilms de la colección de manuscritos de la Biblioteca del Vaticano, una de las empresas mas grandes de su clase que se haya intentado, se encuentra actualmente en realización. Comprenderá unos 42.000 manuscritos, aproximadamente diez millones de paginas y se necesitará como dos años para completarla.
La Universidad de St. Louis que está dirigiendo el trabajo, ha nombrado como consultante a E.T. Freel. La industria completa de microfilm ha respaldado este proyecto desde su comienzo y ha cooperado con la Universidad de St. Louis y con el señor Freel.
Se invirtieron mas de 150.000 dólares, en este proyecto. La operación tiene dos fines: Primero, conservar, en caso de un posible daño, destrucción o captura, un registro de los manuscritos archivados en la Biblioteca del Vaticano. Y en segundo, que los hombres de letras puedan disponer en micropelícula de los tesoros inapreciables e irreemplazables de la Biblioteca del Vaticano.
La Pan American Airways llevó a la Ciudad del Vaticano el primer avión cargado con equipo para empezar el trabajo. Y la revista “Life” enviará un grupo de fotógrafos a Roma para que capten la historia en fotografías. Cuando el trabajo este terminado los hombres de letras tendrán acceso a esta colección de material inapreciable para estudios lingüísticos, literarios y clásicos.
Después de que se complete el trabajo, la Biblioteca de la Universidad de St. Louis dará libre acceso al material a cualquier hombre de letras reconocido. Y a solicitud, facilitará copias fotográficas o micropelículas.

LAS PROVINCIAS Domingo 8 de Junio de 1952

06 febrero, 2008

Ordenanzas de Carlos IX

(Carlos IX, Nació en Saint-Germain en Laye el 27 de junio de 1550, y murió en Vincennes el 30 de mayo de 1574). Rey de Francia desde 1560 a 1574.
En 1566, en Francia, Carlos IX ratificó públicamente la ordenanza de 1563, sobre todo el articulo LXXVII, en el que se intimidaba a los impresores, vendedores y autores a través de medidas como la cárcel, o la destrucción de los libros por el fuego. En 1571 dijo que ningún libro podía ser editado sin permiso real, bajo pena de cárcel.

Lo explica muy bien el historiador A.S. Turberville:
No bastaba con publicar Índices; era necesario comprobar que no se leían libros prohibidos. La Inquisición utilizaba agentes para inspeccionar las librerías y aun las bibliotecas particulares. Pero donde mas vigilancia había era en los puertos de mar y en la frontera francesa. No solo se examinaban los paquetes de libros, sino toda clase de mercadería [...] A la llegada de un barco al puerto, su tripulación, pasajeros y mercaderías tenían que ser examinados por un comisionado de la Inquisición. Estas visitas de navíos eran molestas, imponían demoras y gastos, pues el agente cobraba por sus servicios. Los comerciantes elevaban constantes quejas, especialmente en Bilbao, puerto principal de la costa de Vizcaya; estas quejas eran apoyadas por los embajadores de potencias extranjeras, pero todo resultaba inútil. El Estado aprobó plenamente el sistema inquisitorial de protección al pueblo contra el veneno de la literatura nociva, y sus propias leyes de imprenta fueron excesivamente drásticas[...]

Turberville, Arthur Stanley. La Inquisición española. F.C.E., México, 1960.