Pierre-Jakez Hélias recuerda su infancia en Plozevet, Finistère a principios del siglo XX y escribe:
“En nuestra casa, hay dos libros importantes, además del misal de mi madre y un compendio de cantigas. Uno, que descansa en la repisa de la ventana, el diccionario francés de Monsieur Larousse...., el otro se guarda en el baúl del ajuar de mi madre, que nosotros llamamos la “prensa”. Se trata de la Vida de los Santos redactada en bretón.”
P.-J. Hèlias. “Le Cheval d’Orgeuil: memoires d’un Breton au pays bigoudien.” Famot, Ginebra, 1979.
“En nuestra casa, hay dos libros importantes, además del misal de mi madre y un compendio de cantigas. Uno, que descansa en la repisa de la ventana, el diccionario francés de Monsieur Larousse...., el otro se guarda en el baúl del ajuar de mi madre, que nosotros llamamos la “prensa”. Se trata de la Vida de los Santos redactada en bretón.”
P.-J. Hèlias. “Le Cheval d’Orgeuil: memoires d’un Breton au pays bigoudien.” Famot, Ginebra, 1979.

