11 marzo, 2009

¡Hacer libros, siempre libros!


Blasco Ibañez, escribiendo en el despacho de su chalet en la Malvarrosa. (Valencia)


Blasco Ibañez, glorioso desde que escribió La Barraca y millonario con Los cuatro jinetes del Apocalipsis, continuó produciendo libro tras libro sin otra razon que aquella necesidad. Ya era rico; ya no superaría su obra maestra. Pero seguía escribiendo libros sin importarle, tal vez, que fuesen mejores o peores que los primeros; sin pensar en si habrían de venderse mucho o poco. ¡Hacer libros, siempre libros, hasta morir haciendo libros! Cada uno, como cada hijo, tiene su gracia, su trazo diferente, su voz, su gesto, su picardia o su ingenuidad.

Mustieles, Jacinto María
La vida del libro / por Jacinto Mª Mustieles ; ilustraciones de Joan d'Ivori
Barcelona : Cámara Oficial del Libro de Barcelona, 1934

06 marzo, 2009

ARIAS MONTANO

Retrato de Benito Arias Montano
Francisco Pacheco (1564 - 1654)



Su ciencia

Fue Arias Montano uno de los hombres mas sabios de su época. Brilló en todas las ciencias, pero sus preferencias fueron por el estudio eclesiástico, por antonomasia: la Sagrada Escritura. El mejor elogio que podemos hacer de el, es el que hizo Menéndez Pelayo al decir que era el “rey de nuestros escriturarios”. Su obra cumbre fue la Biblia Regia llamada La Poliglota que se publicó bajo su dirección, por encargo de Felipe II.
Cuando salió esta incomparable edición, envanecido justamente el Monarca al ver el acierto con que Montano había desempeñado su comisión, quiso que pasara a Roma a dedicarla al Papa Gregorio XIII, considerando, sin duda, que era imposible que se le presentase otra edición superior.
Otra obra monumental, fue el aparato que hizo a todo el cuerpo de la Biblia, donde añadió lo siguiente: De hebraeis idiotismis; De Arcano sermone; De actione sive de Habitu; De sacris ponderibus atque mensuris; De Sacra geographia, ubi de gentium sedibus primis, de duodecim gentibus, de terrae promisae partitione; De sacris fabricis; De soeculis et temporibus cum tabulis et picturis artificiosissimis. Escribió también otra obra en nueve volúmenes, titulada Antigüedades judías. Comprende esta obra: Nombres caldeos, hebreos, griegos y latinos, de los varones, hembras, razas, ídolos, ciudades, ríos, montes, etcétera, citados en la Biblia.
Compuso Montano el muy famoso Liber generationis Adam, seu de historia generes humani.
He querido hacer mención especial de estas obras porque por las materias de que tratan podemos vislumbrar el profundo conocimiento que tenia de los libros sagrados.
Débense asimismo a su bien cortada pluma, piadosos y sabios comentarios a todo el N.T. y a casi todo el Antiguo. Muchas obras mas de S.E. publicó, y que no enumeramos aquí, por no alargarnos demasiado.
Estos admirables trabajos escrituristicos, los hizo Arias Montano bebiendo en las mismas fuentes originales que para el no ofrecían dificultad, ya que conocía a la perfección las lenguas griega, latina, árabe, hebrea, siriaca y caldea.
No tuvo Arias menos erudición en la sagrada Teología. Buena prueba de ello fue su brillante actuación en el Concilio de Trento, donde adquirió grande reputación entre los venerables Padres, tanto por su bella elocuencia, como por su elevada doctrina.
En el viaje por distintos países de Europa, que antes mencionamos, se perfeccionó en varios idiomas europeos, y durante su estancia en los Países Bajos, cooperó a la formación del Índice expurgatorio, decretado por el Concilio de Trento.
En los trabajos que, por encargo de Felipe II, hizo en la celebre Biblioteca del Escorial, se acreditó de bibliófilo consumado.
Además del merito de humanista insigne, egregio teólogo, filosofo y poliglota extraordinario, hay que poner de relieve el valor de Arias Montano como hombre eminente en ciencias naturales. En su Naturae Historia se muestra como ingenio portentoso, exento de las preocupaciones en que tanto abundan coetáneos y aun posteriores autores. Forma varios grupos y observa analogías entre animales diversos y los distingue apreciando los caracteres mas importantes. Establece, finalmente, nuevas divisiones entre los animales, que sirven de pauta a los posteriores naturalistas.
Como adorno a tanta ciencia, cultivó también Arias Montano la poesía, componiendo hermosos versos, así castellanos como latinos. Mereció ser el primer poeta laureado con las ceremonias de aquel tiempo en la academia Complutense.

Su virtud.



[...] El testamento del sacerdote. Arias Montano legó sus manuscritos a la biblioteca de San Lorenzo del Escorial; sus impresos a los Caballeros de Santiago de Sevilla; y el resto de sus bienes, a los Cartujos, con quienes tenia determinado acabar sus días.
¡Que ejemplo tan admirable nos dio en esta distribución de sus bienes! ¡Da tan honda pena ver como se malvenden o estropean los libros del sacerdote, pudiéndose con ellos formar buenas bibliotecas parroquiales! Mas triste es todavía el considerar que no pocas veces los bienes adquiridos en la casa del Señor, a la muerte del sacerdote vienen a disfrutarlos gentes que para nada se acuerdan de Dios.



Eladio España, Pbro.
U.A.



Flores del clero secular
Valencia : Centro Valentino de Unión Apostólica, 1928( Imprenta de M. Guillot Aguilar)