En los libros científicos antiguos escasean las ilustraciones de los grandes artistas; los mas famosos miniaturistas, los mas geniales dibujantes solo han ilustrado libros de imaginación, de temas literarios, religiosos….; se justifica esta elección porque los libros científicos se prestan mal a estimular la fantasía del artista.
Hay algunos textos dignos de mención:
Primero, la famosa Anatomía de Andrés Vesalio: De Humani corporis fabrica libri septem, Basilea, 1543, en la imprenta del humanista Oporim (Johann Herbst); los magníficos dibujos, mas de 300, son debidos a Jean Stephan van Calcar, discípulo de Tiziano.
<Segundo, la obra de Biringuccio: De la pirotecnia, Venecia, 1540, verdadera enciclopedia concerniente a “la técnica del fuego” aplicada a los metales, contiene preciosas laminas.

Tercero, las mas valiosas las xilografías de Hans Rudolf M. Dentsch, en la obra de Georg Bauer (Agrícola) de Re Metallica libri XII, Basilea, 1556, en la imprenta frobeniana, los dibujos representan la maquinaria de la época.
