31 diciembre, 2008

¡Feliz Año Nuevo!!

El año 1609 Galileo Galilei apuntó por primera vez al cielo con un telescopio. Fue el comienzo de 400 años de descubrimientos que aún continúan. El 27 de Octubre de 2006 la Unión Astronómica Internacional (UAI) anunció la declaración por la UNESCO del 2009 como el Año Internacional de la Astronomía (AIA-IYA2009), ratificada por la ONU el 19 de Diciembre de 2007.

Galileo Galilei explicando a un monje el movimiento terrestre.
Grabado de la Ilustración Española y Americana, 1884. Madrid, Biblioteca Nacional
¡Feliz año nuevo astronómico a todos!

24 diciembre, 2008

¡FELIZ NAVIDAD!

Adoración de los pastores.
LIBRO DE HORAS G VRELANT F78V. Siglo XV
Madrid. Biblioteca Nacional
Fotografia tomada de www. Oronoz.com

19 diciembre, 2008

No quedaban libros.

El obispo de Armagh (Ulster) Richard Fitz-Ralph en el siglo XIV decía :

"En Oxford ya no hay manera de comprar un solo libro de filosofía o teología; en medicina y derecho canónico, raras son las ocasiones, porque las órdenes mendicantes, que han multiplicado sus fundaciones, lo acaparan todo para sus conventos. En ellos destaca ante todo una hermosa y grande biblioteca común; además, cada estudiante en particular posee libros en abundancia. La escasez de instrumentos de trabajo producida en el mercado por esas compras de las órdenes mendicantes obligó a renunciar a sus estudios a los tres o cuatro clérigos que el arzobispo había enviado a Oxford."

18 diciembre, 2008

Los libros de Jovio

Libro de las historias y cosas acontecidas en Alemaña, España, Francia, Italia, etc., comenzando del tiempo del Papa León y de la venida de Carlos V en España hasta su muerte. Compuesto por Paulo Jovio, y traducido en romance castellano por Antonio Ioan Villafranca.- Valencia, en casa de Juan Mey, 1562.

Al comenzar la segunda parte de esta obra hay una advertencia del traductor, en que declara que: “En esta presa de Roma, saqueando los españoles la ciudad, los romanos pusieron las cosas mas preciadas en las iglesias pensando tenerlas allí seguras, aunque la furia de los soldados no perdonó cosa ninguna. Saqueando, pues las iglesia de la Minerva, saquearon a la revuelta unas arcas donde estaban las escripturas y libros de las historias que hasta entonces había escrito Paulo Iovio, varón doctísimo. Viniendo estas escrituras en manos de soldados, rompieron y hicieron pedazos algunas dellas; de apaciguadas las cosas, con mandamientos del Papa, con ruegos y dineros del Jovio, volvieron los libros a su poder, aunque en algunas partes faltos y rasgados. Continuando el su historia, fue tanta la importunación y ruegos de sus amigos, que la hubo de imprimir. Y no queriendo dexar imperfectos del todo los años que faltaban, hizo una suma o recopilación de cada libro, pensando, si la muerte no te ataja, confiando en su memoria, volver de nuevo a poner complimiento en la obra; y quiso la suerte que faltasen aquellos libros donde los españoles mas habían mostrado su esfuerzo y valentía. De modo que los lectores habrán de tener paciencia de leer en suma unos cuantos libros”.
Acaso sea esta la causa de la indignación e injusticia con que trata Paulo Jovio al Duque de Borbón, siempre que de el se ve precisado a ocuparse.



Francesco da Sangallo.
Monumento al Obispo Paolo Giovio (1560)

Antonio Rodriguez Villa. "Memorias para la historia del asalto y saqueo de Roma, en 1527 por el ejercito imperial, formadas con documentos originales, cifrados e ineditos en su mayor parte."
Madrid : [s.n., s.a.]:Imprenta de la Biblioteca de Instrucción y Recreo.

17 diciembre, 2008

Jean Paul alaba los libros pequeños.


Escribe Jean Paul poeta de finales del siglo XVIII respecto al nuevo y practico modelo de libro en octavo, que fue derivando en el octavo menor, el tomo en dozavo, e incluso el mas frágil dieciseisavo.

¡Santo cielo!, cuando uno recuerda, sosteniendo uno de esos libritos de bolsillo, los viejos y pesadísimos infolios sujetos entre maderas, tapas de cuero o latón, o pinzas, o esas sillas de nuestros abuelos, de cuero, y provistas de tachuelas también de latón, sede de la culta vida sedentaria... verdaderamente, no podemos quejarnos. El cuero de cerdo ha sido sustituido por el tafetán, las tachuelas por bordes dorados, las pinzas y cerraduras por forros de seda, y la cadena con que se solía atar a esos gigantes en las bibliotecas se ha convertido en un cordoncito de seda para liberarlo.

15 diciembre, 2008

Soneto al Autor y al libro.

San Bernardo de Claraval


De Francisco Iuan Pintor al Autor, y al libro.

SONETO

Llamarte puedes libro venturoso,
pues tratas vida y muerte de tal santo,
y por tener autor que alcança quanto
basta a darte renombre de dichoso.
Tu traduccion y estilo es milagroso,
y tu alabança, milagroso canto
pide, que se remonte y suba tanto,
que te de silla entre lo mas famoso.
La historia de Bernardo en ti se lee,
y la melifluydad que el ha gozado
en su hijo, tu autor, clara se vee.
Como de nueuo sales engendrado,
Bernardo nueua vida en ti possee
fray Iuan Aluaro queda eternizado.


Vida, penitencia y milagros de nuestro gloriosissimo padre melifluo San Bernardo / traduzida de latin en romance por fray Iuan Aluaro ... ; Ay una doctrina sacada de las obras de S. Bernardo, para los religiosos y religiosas que biuen en los moasterios ...
Impressa en Valecia ;En casa de Pedro Patricio, 1597
[32], 380 p. ; 4º

12 diciembre, 2008

Las ganancias de Baudelaire



¿Por que no les temblará el pulso de la inteligencia a quienes repiten por inercia el epíteto de satánico para aplicarlo a ese ángel torturado de la poesía que fue Charles Baudelaire? Aunque a merced de su talento supo burlarse de las fofas solemnidades de la existencia, lo cierto es que siempre llevó su vida sobrellevando los infortunios.
Nació a mediados de abril de 1821, y unos pocos meses antes del año de 1867 en que murió tuvo un encuentro con Catulo Mendes, después de perder un tren que iba a alejarlo de Paris. Baudelaire decidió entonces no abandonar a su amigo en toda la noche.
No podían permanecer en el café o devanear sin termino por las calles. Mendes conocedor de la miseria del poeta que apenas era disimulada por sus ropas limpias, pero dañadas por el tiempo, le propuso ir a su casa. Fueron. El autor de Las flores del mal se extendió completamente vestido en un canapé: había tomado un libro y lo Leia junto a la tibieza de una lámpara. El amigo, hundido en un sillón, leía también. De pronto Baudelaire murmura con rabia y tristeza:

-¿Sabe usted, hijo mío, cuanto he ganado desde que trabajo, desde que existo?
Y en vista de que Mendes hiciera un gesto negativo, el poeta se puso a enumerar todos sus artículos, todos sus poemas, sus libros –ya en verso, ya en prosa-, diciendo el dinero que le había reportado todo ello, el total de su vida de escritor: ¿quince mil ochocientos noventa y dos francos y sesenta céntimos!

“Así –dice Mendes conmovido-, en veintiséis años aproximadamente Baudelaire, uno de los mas grandes poetas, uno de los artistas mas raros y profundos de nuestra época, había ganado menos de dieciséis mil francos: alrededor de un franco setenta céntimos diarios....”


Antonio Acevedo Escobedo.
“Las letras y los días”. Suplemento de “El Nacional” 18 de abril de 1948. Nº 55

11 diciembre, 2008

Nacimiento de las portadas.

Gutiérrez, Julián
Cura de la piedra y dolor de la ijada y cólica rrenal.
Impresor: Pedro Hagembach (para el mercader Melchor Gorricio).
Toledo, 4 de abril de 1498.
Tamaño: Folio. 88 hojas (176 páginas).

Una historia curiosa es la del nacimiento de la Portadas de los libros.
Como el recto o anverso de la primera hoja estaba mas expuesto que ninguna otra pagina a mancharse o empolvarse, algunos tipógrafos concibieron la idea, a fin de evitar que el comienzo del texto apareciese maculado, de comenzar la impresión en el reverso o verso de esa primera hoja, cuyo anverso quedaba en blanco. De aquí pasaron naturalmente a imprimir en dicha pagina blanca el titulo reducido que permitiera identificar mas fácilmente la obra.
De este modo a partir de 1475-1480, hizo su aparición la portada, cuya utilidad no tardó en considerarse evidente.

K. Haebler: The Study of incunabula. Nueva York. 1953

09 diciembre, 2008

Rousseau escribe....

Retrato de Rousseau.
Maurice-Quentin La Tour (1704-1788)

"El francés lee mucho, pero sólo libros nuevos; o, más bien, los hojea, no para leerlos, sino para decir que los ha leído. El ginebrino sólo lee buenos libros; los lee y piensa al mismo tiempo, no los juzga, sino que los comprende. "

J.J. Rousseau. Julia o la nueva Eloisa.

04 diciembre, 2008

Aunque no sepáis leer....


Jean Leuduger, escolástico de la catedral de Saint-Brieuc narraba en uno de sus libros, en los que animaba a la lectura espiritual.....

"Aunque no sepáis leer, no dejéis de poseer libros buenos, con el fin de hacéroslos leer por los demás. Así hacia la criada Armelle Nicolás, muerta en Vannes en olor de santidad. Siempre llevaba consigo la Imitación de Jesucristo y cuando daba con alguna persona que supiera leer, le rogaba que le leyera unas líneas de su libro, y luego se detenía para reflexionar. "

J. Leuduger “Le Bouquet de la Mission” Rennes, Veuve de Mathurin Denys,1700

03 diciembre, 2008

Pablo VI y los archivos.


El Papa Pablo VI, siendo aún cardenal de Milán, abogaba por la concentración de archivos parroquiales, y constataba lo siguiente:

“Quien posee un archivo, especialmente si es antiguo y rico, no lo cede de buen grado, y con frecuencia prefiere retenerlo mal conservado o celosamente cerrado e inaccesible a los estudiosos y a la investigación, antes que ponerlo en manos de otros, aun cuando estos sean expertos y respetuosos hacia la propiedad de aquel.”

Discurso en el II Congreso de la Asociación Archivistica Eclesiástica. Milán, 1958

02 diciembre, 2008

Pierre-Jakez Hélias

( *1914.+1995)


Pierre-Jakez Hélias recuerda su infancia en Plozevet, Finistère a principios del siglo XX y escribe:
“En nuestra casa, hay dos libros importantes, además del misal de mi madre y un compendio de cantigas. Uno, que descansa en la repisa de la ventana, el diccionario francés de Monsieur Larousse...., el otro se guarda en el baúl del ajuar de mi madre, que nosotros llamamos la “prensa”. Se trata de la Vida de los Santos redactada en bretón.”

P.-J. Hèlias. “Le Cheval d’Orgeuil: memoires d’un Breton au pays bigoudien.” Famot, Ginebra, 1979.

01 diciembre, 2008

Barbieri bibliófilo.


Un personaje muy famoso en el siglo XIX tanto a nivel popular como entre los estudiosos, fue Don Francisco Asenjo Barbieri (1823-1894), el Maestro Barbieri, músico apasionado por la opera italiana, que intento con sus zarzuelas acercar esta al publico en general, lo cual le propino gran fama acompañada de dinero, que le permitió dedicarse a su otra gran pasión la bibliofilia y la investigación.

Con ayuda de archiveros y bibliotecarios amigos, recopilo gran cantidad de materiales de investigación para la historia de la música española con los que allanó el camino de investigadores posteriores puesto que el solo utilizo una pequeña parte de los mismos.
Además de esto y con ayuda de personajes de la talla de Estébanez Calderón, Asensio y Toledo, el Doctor Thebussem, Eduardo de Mariátegui, Mariano Zabálburu y sobre todo Gayangos, consiguió reunir la mas importante colección de libros de música antigua española que ha existido, la cual legó integra, excepto sus propias obras a la Biblioteca Nacional, demostrando una generosidad excepcional.

28 noviembre, 2008

Le permitirá leerlo.

La Ordenanza ducal de bibliotecas de la ciudad turingia de Gotha en el siglo XVIII especificaba:

“El que quiera ver más de cerca un libro deberá solicitarlo al bibliotecario, que se lo mostrará y, llegado el caso, le permitirá leerlo.”

27 noviembre, 2008

Leer, leer y leer....



Descripción que de un día normal en su vida hace Luise Mejer , que estaba empleada como dama de compañía en la ciudad de Tremsbüttel, en Holstein, al servicio de la condesa de Stolberg, en una carta a su amigo Heinrich Christian Boie.


"A las diez desayunamos. A continuación, Stolberg lee un capitulo de la Biblia y un canto del volumen de Klopstock. Cada cual se retira entonces a su habitación. Yo me ocupo del Spectator y del Fisionomista y de otros libros que me ha prestado la condesa. Ella acude entonces a mi alcoba, mientras Lotte traduce, y durante una hora le leo el Poncio Pilato de Lavater. Mientras ella recibe su clase de latín, yo copio algo para ella o leo hasta que ponen la mesa. Después de la comida y el café, Fritz nos lee partes de las Vidas, luego baja a verme Lotte y le leo a Milton durante una hora. Luego volvemos a subir y yo les leo al conde y a la condesa del Plutarco, hasta que, hacia las 9, tomamos el té. Después del té, Stolberg lee un capitulo de la Biblia y un canto de Klopstock, y nos vamos a dormir."

25 noviembre, 2008

Requisitos para ser Lector en la iglesia.


En el siglo VII San Isidoro estableció los requisitos que debían cumplir quieres ocupasen el cargo de Lector en la iglesia:

“Quien vaya a ser ascendido a este rango deberá estar versado en la doctrina y los libros, y conocerá a fondo los significados y las palabras, a fin de que en el análisis de las sententiae sepa donde se encuentran los limites gramaticales: donde prosigue la lectura, donde concluye la oración. De este modo dominará la técnica de la expresión oral (vim pronuntiationis) sin obstáculos, a fin de que todos comprendan con la mente y con el sentimiento (sensus), distinguiendo entre los tipos de expresión, y expresando los sentimientos (affectus) de la sententia: ora a la manera del que expone, ora a la manera del que sufre, ora a la manera del que increpa, ora a la manera del que exhorta, ora adaptándose a los tipos de expresión adecuada.

San Isidoro. “De ecclesiasticis officiis, II.

24 noviembre, 2008

Los libros permiten galantear.

Sigismund Thurzo, uno de los primero clientes de Aldo Manucio, escribe desde Budapest en 1501, que los nuevos libros de bolsillo aldinos, le habían hecho cambiar la forma de entender sino la vida, al menos la literatura:

“Pues como mis muchas actividades apenas me dejan tiempo que dedicar a los poetas y oradores en mi casa, tus libros –tan manejables que puedo leerlos mientras camino e incluso me permiten galantear cuando se presenta la ocasión- constituyen para mi un placer muy especial.”

P. de Nolhac, Les correspondants d’Alde Manuce. Rome, 1888.

21 noviembre, 2008

Pedro el Venerable

Blasón de Pedro el Venerable.


El Venerable Pierre Maurice de Montboissier (1092-1156) abad de Cluny, hizo una peregrinación por España, y escribe su “Tractatus adversus Judaeorum inveteratam duritiem”, en este libro es donde aparece la mas antigua referencia al papel de trapos.


Dice: ”los libros que leemos todos los días son hechos de pieles de carnero, de macho o de becerro; o de plantas orientales o, en fin, de trapo: ex rasuris veterum pannorum

20 noviembre, 2008

Prestamo si.

Dice el Rabbi Ghershom, en un responso llamado Luz del Exilio (Me’or Ha-Golah, datado entre 960 y el 1028):

“los libros no están hechos para ser almacenados, sino para ser prestados”

19 noviembre, 2008

Procedimiento para embellecer el papel.


En un caldero de cobre se ponen al fuego diez libras de agua con un buen almidón (de trigo candeal) y se hierve hasta que el agua se reduce en dos dedos y aun mas. Se le añade un poco en azafrán, en la cantidad que convenga al coloreado que se quera dar al liquido. Se echa ese liquido en una ancho recipiente y la hoja se sumerge en él con cuidado de no desgarrarla. Se tienden (una tras otra) en una cuerda de lino y han de preservarse del sol (y del polvo), ya que se estropearían,. Se repasan de hora en hora, dándoles una vuelta para que no se peguen. Al secarse del todo se satinan con un bruñidor de vidrio, puestas sobre una tabla.

18 noviembre, 2008

Instrucción de párrocos.

Los libros impresos por los obispos tenían que ajustarse “a al buena doctrina y al orden publico”

"Monseñor, apruebo por entero todo lo que me refiere sobre lo que lleva a cabo en pro de la instrucción de los párrocos de su diócesis, y con miras a establecer entre ellos una perfecta unidad de doctrina y de disciplina. Todos vuestros sentimientos sobre ello son dignos del carácter de que vos estáis revestido, y no me cansaré de alabar unas intenciones tan puras y tan rectas como las vuestras. Me considero dichoso de poder secundarlas otorgándoos el privilegio que me solicitáis para la impresión de los libros de que me habláis."

Carta del Canciller de Luis XIV, Louis de Pontchartrain a monseñor Grigan, Obispo de Carcasona. 4 de marzo de 1711.

14 noviembre, 2008

INTIMIDADES


François Edouard Joachim Coppée. (26 Enero 1842 - 23 Mayo 1908)



XI

Ella es algo pedante. Cuando leemos
-en tanto que las llamas nos acarician
mientras corren llenando la chimenea-
deja que se le escapen agudas criticas.

Como el libro juzgado siempre le busco
entre los mas hermosos de los mas buenos
de mis buenos amigos, constantemente
de tan duros ataques yo lo defiendo.

Pero, a pesar de todas mis intenciones,
resultan mis defensas defensas tibias...
¡Tenemos los amantes, alucinados,
tantas abdicaciones y cobardías!!!

Sin embargo, las voces de las poetas
hallan en las mujeres sus grandes ecos;
no cuando los arrastran vanos lirismos
y suben deslumbrados al quinto cielo;

sino cuando les cantan dulces, amantes,
como Sainte-Beuve, que sufre sus agonías,
o Baudelaire, que gime desesperado,
o Musset, si consigue vencer la risa;

cuando para embotarse la inteligencia,
rendida ya de males y sufrimientos,
buscan en los aromas embriagadores
de vagas languideces, paz y consuelo.

¡Ella los ama tanto, si le interpretan
del corazón las tiernas melancolías!
Y a mis pies reclinada, su voz repite
el pasaje que ¡tanto! Sufrió su critica.

Aquel dulce pasaje, mágico nido
en que siempre se esconden besos y besos...
.....................................................................
Y sucede a menudo que el libro, torpe,
suele rodar muy pronto, rodar al suelo.



Coppée, François (1842-1908)
Poemas / François Coppée ; traducidos en verso castellano por Carlos Fernández-Shaw.
Madrid Librería Nacional y Extranjera, 1887

12 noviembre, 2008

AL LECTOR CHRYTICO.

El assumpto de mi libro es el mayor y mejor que despues de Dios pude hallar; el estilo (por ahorrar trabajo a tu lengua) te confieso que es grosero: y en retorno desta amistad te pido que pongas tus ojos solo en el assumpto, que es la Virgen, que estando bañada de luz, como la vio San Iuan, es cierto que con objeto tan superior quedaras hecho un topo para ver las demas faltas de la obra. Y si toda via tu canina condicion te inclinare a morder lo que no viste; te advierto que nunca temi palos de ciego.
Dios te convierta.

Palau, Marco Antonio (1543-1645)
Defensa dominicana por la limpia concepción de María sin pecado Original / compuesto por el Doctor Don Marco Antonio Palau Diantense, Pavordre Dean de la Santa Iglesia de Orihuela. Dirigida al ilustrissimo y reverendissimo señor Don fray Antonio de Trejo Obispo de la Sancta Iglesia de Cartagena.
En Orihuela : Juan Vicente Frāco. Y vendese en su casa ..., 1628
[16], 86, [14] p. ; 4º (21 cm)

11 noviembre, 2008

Refiérese el milagro de dicho librito que salto de las llamas.

"Y porque muchos dessearan saber como passó este milagro, quiero referirlo sumariamente, como lo he visto en los autores citados. Predicaua, y disputaua santo Domingo contra los Hereges Albigenses (en la ciudad de Mompeller, Prouincia de Lenguadoch en Francia) tan valerosamente, que viéndole alcançados de cuenta, instaron que se pusiera el negocio a prueua de fuego, (como era costumbre en aquellos tiempos, en casos dudosos; y aun se purgauan de los delitos imputados, por este medio, de que podrían referirse grandes historias) acepto santo Domingo el partido, hízose particular oración sobre el caso, y señalado día, y nombrados Iuezes, concurrió toda la ciudad de Mompeller al espectáculo. Traxeronse varios tratados que auian compuesto algunos Catholicos, entre los quales fue escogido el de santo Domingo, assi por su doctrina, como por su conocida santidad. Entregolo el santo alegremente, lleno de confiança en Dios, hecharonse en las llamas, el libro de los Hereges, y el de Santo Domingo: y al mismo punto el de los Hereges se hizo cenizas, y el del Santo salto milagrosamente de las llamas una vez, y dos y a la tercera saltó tan alto, que se quedo sobre vna biga del techo: la qual para perpetua memoria del milagro, se vee hoy día en Mompeller, como lo afirma fray Hernando del Castillo. Quedaron con esto los Catholicos confirmados, y los Hereges parte confusos, y parte conuertidos."


Palau, Marco Antonio (1543-1645)
Defensa dominicana por la limpia concepción de María sin pecado Original / compuesto por el Doctor Don Marco Antonio Palau Diantense, Pavordre Dean de la Santa Iglesia de Orihuela. Dirigida al ilustrissimo y reverendissimo señor Don fray Antonio de Trejo Obispo de la Sancta Iglesia de Cartagena.
En Orihuela : Juan Vicente Frāco. Y vendese en su casa ..., 1628
[16], 86, [14] p. ; 4º (21 cm)

07 noviembre, 2008

Inmanencia del pensamiento.

Monumento a BEN HAZM (994-1063). Amadeo Ruiz Olmos 1963
Junto a la Puerta de Sevilla en las antiguas murallas de Cordoba.

La Editorial Ateneo, de Buenos Aires, emitió en dos tomos una obra del eminente arabista Claudio Sánchez Albornoz: La España musulmana, según los autores Inslamitas y cristianos medievales. Ahí hace notar el autor la especie de eslabón que enlaza a cuatro grandes espíritus peninsulares: Séneca, Ben Hazm –dentro del periodo que estudia-, Quevedo y Unamuno. Entre la producción del filosofo Ben Hazm figura un poema a la inmortalidad del pensamiento, que el mundano Juan Valera tradujo en su época, en esta forma:

Aunque el papel queméis
no quemareis lo que el papel encierra;
Que dentro de mi espíritu,
a pesar de vosotros, se conserva
y conmigo camina
a dondequiera que mis pies me llevan.
Allí donde repose,
allí también reposará mi ciencia,
y conmigo en mi tumba
será enterrada el día que yo muera.
¿Que me importa a mi el hecho
de que queméis papeles y vitelas?
¡Discutid con razones,
si os es posible, y que las gentes vean
cuál de los que discuten
merece la victoria de su ciencia!

Las Letras y los Días. Antonio Acevedo Escobedo.
Suplemento de EL NACIONAL. Enero 1948. Nº 43

06 noviembre, 2008

Libreros


Dice Alberto Insúa en La Prensa de Buenos Aires:

“El librero que lee existe. El librero bibliófilo también existe. El librero-escritor no falta. Pero el tipo mas frecuente de librero es el que solo ve en el libro una mercadería y lógicamente no lo juzga por sus meritos intrínsecos sino por su valor en la plaza. Afortunadamente son muchos los libros que se venden bien porque son buenos y además no es el vendedor sino el comprador quien establece en el comercio de librería, como en todas las ramas del frondoso árbol mercantil, la aceptación o menosprecio del producto. De todo lo cual se deduce que no es mucho lo que padece el libro porque existen libreros que no los leen y solo los miran por el forro, ya que, en fin de cuentas, hay que conocer la marca, que en este caso es el titulo...”

Bajo este aspecto, el librero no es mas que el ser inofensivo que atento a la buena apariencia de nuestro traje, solo se preocupa por llevarse de nuestro bolsillo aquellos billetes y monedas que, cuando se portan consigo y mucho tiempo terminan por deformar la tela y el aspecto general de la indumentaria.

Las Letras y los Días. Antonio Acevedo Escobedo.
Suplemento de EL NACIONAL. 14 Marzo 1948. Nº 50

05 noviembre, 2008

León X y la poesía.

"León X". Rafael


Poesía y contabilidad

León X era favorecedor de las buenas lecturas. Cierto día recibió a un poeta que iba a mostrarle unos versos suyos y el Papa experimentado lector, pronto le advirtió que en uno de ellos faltaba una silaba. Cuando así se lo hizo notar al poetonto, este repuso con impecable lógica de tenedor de libros:
-Pase vuestra Santidad al verso siguiente, donde sobra otra y vendrán a estar cabales.

Las Letras y los Días. Antonio Acevedo Escobedo.
Suplemento de EL NACIONAL. Febrero 1948. Nº 47

04 noviembre, 2008

Espada Sagrada

AL LECTOR
Razón de lo que se escriue y porque.

Llamé espada a este methodo tan conciso en arte tan superior, acordándome de aquel cuchillo de fuego que puso Dios en la mano del Cherubin (Gen.3) guarda del terrestre Paraíso, capaz de boluerse a dos partes, a que se puede parecer la elección del Predicador, en el lugar de la Escritura, y en boluer a mirar la doctrina a que ha de aplicarlo: y como es propio de la espada el echar mano della para pelear, tan poco es impropia la alusión de la metáfora del echar mano al hazer elección. No escriuo esto para la diuersidad (o casi infinidad) de Maestros padres de la Cátedra, y de padres Maestros del pulpito (de que tanto abunda nuestra España en nuestros tiempos, por la misericordia de Dios) demás de que para esse fin, y para semejantes Lectores, mucho y muy doctamente esta escrito en esta materia: escriuo para los tyrones y principiantes en el alto ministerio del pulpito, que por esso llamo a los capítulos principios. Escriuo para los que siendo actualmente oyentes en el aula, quieren passar sin mayor preuencion a ser enseñantes en la Iglesia, sabiendo que las verdades que les enseñó la Teología escolástica, las apoya y funda la Teología positiua o expositiua en la Escritura santa.
Ya pudo auer sido nacer este daño de que algunos libros que andan en nuestro vulgar, lisongeassen a la ignorancia, con ponerle mascara de sabiduría, o hiziessen ociosos a los que sin ellos fueran mas estudiosos, sea lo que fuere, yo lloro lo que veo, y con esse zelo he hecho este atreuimiento, discúlpele lo que tantos años dixo vn grande santo y Doctor como san Geronimo en el Prologo de la Biblia, ad Paulinum, doliéndose de lo mismo....

Alonso Remón
Espada Sagrada y arte que enseña a los nueuos Predicadores, como han de vsar de los libros de la Escritura santa ... / Por el presentado fray Alonso Remon ...
En Madrid : por Iuan Gonçalez ..., 1623
[4], 35, [1] f. ; 4º (20 cm)

03 noviembre, 2008

Fabricación del papel.



A principios del 1250 se empezó a fabricar en Francia el papel con trapos, y los adelantos de esta industria fueron lentos y de poco provecho hasta el empleo del sistema mecánico en 1799, desde cuya época disminuye de día en día la fabricación del papel de mano, hallándose hoy limitada a un corto numero de papeles especiales, de calidad generalmente superior, que se emplean en las oficinas y escritorios.


Papel de mano.- El método general que se emplea para la fabricación de este papel es el siguiente:
Escogidos los trapos se mojan y colocan en el pudridero, donde se les deja por espacio de veinte o mas días, según el grado de fermentación que requiere la materia o la calidad del papel que se ha de fabricar.
Desde el pudridero se lleva el trapo a los batanes donde por medio de un chorro de agua que entra en cada especie de cuba, y sale por el fondo, se purifica continuamente, mientras que el movimiento alternativo de los mazos destruye el tejido y forma lo que se llama la pasta, que se refina en un batan especial, en que sufre su ultima trituración. Los batanes tardan en preparar la pasta de veinte y cuatro a cuarenta horas.
La pasta refinada se traspasa a otra tina, y se deslíe en suficiente cantidad de agua siempre caliente, que el operario agita cada vez que la saca con el molde que sirve para contener la hoja de papel.
Este molde es un cuadro o bastidor de madera que tiene travesaños colocados paralelamente en los lados mas cortos, los cuales sirven de puntos de apoyo a los hilos metálicos colocados a lo largo de los lado mas anchos, y que sujetos a cada travesaño por hilos mas delgados, cubren y llenan todo el intervalo del molde.
Un cuadro movible, llamado frasqueta, se coloca en las orillas de la forma y arregla el grueso y tamaño del pliego.
Provista de su frasqueta la forma, se mete entre la pasta, la cual se agita al mismo tiempo, y la retira horizontalmente el bañador, moviéndola de manera que se reparta la materia con igualdad. Otro operario a su vez toma la forma, la levanta un instante para escurrirla y la vuelve sobre un fieltro, en donde deja el pliego, que se cubre entonces por el prensador con otro fieltro destinado a recibir un nuevo pliego, y así sucesivamente. Pliegos y fieltros colocados de este modo se prensan, y enseguida se quitan los fieltros y vuelve a prensarse solo el papel; por ultimo, se lleva al tendero y luego se hacen las resmas.


Papel continuo.-
En 1799, Louis Robert, empleado en un almacén de papel de Essona, concibió un sistema mecánico, que por medio de un movimiento continuo, debía producir pliegos de papel de todo el largo que se apeteciera. El gobierno alentó sus ensayos, y aunque antes que nadie, los ingleses vencieron parte de las dificultades de ejecución; en 1845, un maquinista francés construyó en Francia la primera maquina de papel continuo. En el día existen en dicho país mas de doscientas cincuenta, tan perfectamente acabadas y de tal superioridad, que se prefieren a las inglesas, y se esportan en gran numero para el estrangero.


Ant. L. de Bustamante.
Almacén de la Juventud. Colección de datos científicos sobre artes y ciencias al alcance y para la ilustración de los jóvenes, con descripción de los descubrimientos mas recientes. Adornado con 133 grabados intercalados en el texto.
Paris. Librería de A. Bouret e hijo; 1876

30 octubre, 2008

La Humanidad sin libros.



¿Qué habría sido de la Humanidad sin libros? Suprimid todo lo demás con la imaginación; y quedarían los hombres quizá mas infelices en lo material, pero, en el fondo, con sus almas iguales a las de los hombres de ahora, tendiendo siempre, que éste es nuestro insigne destino, hacia la perfección. Pero sin libros el amor y la bondad, el consuelo de las horas lúgubres, la fe en el porvenir y en el más allá, hubieran quedado reducidos a un pequeño numero de privilegiados, a los santos y a los héroes.
La palabra es el instrumento celeste.
Pero la palabra hablada está encerrada para siempre, en la cárcel del espacio y del tiempo. El libro la hace universal e inmortal.

Marañón, Gregorio (1887-1960)
El libro y el librero : (en la fiesta de los libreros de Madrid, 12 diciembre 1952)
Madrid : Espasa Calpe, 1953

29 octubre, 2008

Arte encuadernatoria.

Discurso pronunciado por el Rdo. Padre Guillermo Antolín bibliotecario del Escorial y también de la Academia en 1927 ante la Real Academia de la Historia, en la Fiesta del Libro.
Divide el arte encuadernatoria española en los siguientes periodos:

La encuadernación BIZANTINA.
Desde el siglo IV aparece claramente caracterizada, y la constituyen cubiertas de madera forradas de terciopelo o de otra clase de tela, de color uniforme, sobre la cual se clavaban planchas de oro, plata o marfil, incrustándose en ellas piedras preciosas y esmaltes, y labrándolas con dibujos (Jesucristo, Evangelistas, Santos, Escenas religiosas o profanas). Eran como obras postizas, trabajadas por orfebres, plateros, lapidarios y esmaltadores.

La encuadernación GÓTICA o MONACAL. El arte gótico aparece en Alemania en al siglo XIII. Su aplicación a la encuadernación, por lo que hace a España, parece que se desenvolvió poco. La encuadernación gótica es también de tapas de madera, cubiertas de cuero de color oscuro; su decoración consiste en la aplicación de adornos gofrados por medio de hierros, con escasa variedad, y también en la estampación por gofrado mediante placas grabadas, de imágenes, figuras o escenas. Su ejecución es dura y rígida. Algunas veces esas imágenes aparecen miniadas, viniendo a ser para la encuadernación gótica los miniadores y pintores lo que fueron para la bizantina los plateros y lapidarios.

La encuadernación MUDÉJAR o HISPANOÁRABE. Esta se inicia en el siglo XIII y adquiere gran preponderancia en los siglos XIV y XV y aun a principios del XVI. Consiste en la utilización de dibujos entrelazados, de origen e imitación árabes según creencia general, realizados por medio de hierros en forma de cuerda. Ofrece este género gran exuberancia y variedad de tipos. Es en general muy rellena de adornos, dejando pocos claros ocupados también por hierros sueltos, sin que su prolijidad llegue a causar fatiga en virtud de ser estampados sin oro. Este arte hubo de ser practicado por los mismos artífices que trabajaron la piel para toda clase de aplicaciones suntuarias, de modo que para la encuadernación mudéjar el guadamecilero vino a ser el auxiliar que completaba el trabajo del encuadernador.

El estilo RENACIMIENTO en la encuadernación española del siglo XVI-XVII representa la adaptación a nuestro país del arte italiano con su procedimiento de dorado por hierros. Es característico un tipo de decoración que procede de los obradores vallisoletanos, presentando en algunos de sus hierros la estructura arquitectónica (balaustres, pequeños arcos, etc.) Se practicaba también la decoración del renacimiento en Salamanca, Toledo, Barcelona, Valencia y Alcalá, determinando variedades locales cuyo estudio queda por hacer.

El arte PLATERESCO español caracteriza nuestra encuadernación durante gran parte del siglo XVII y en los principios del XVIII. Adopta elementos del estilo barroco y del churrigueresco, y produce manifestaciones muy recargadas y de variadísimas combinaciones a base de los pequeños hierros, cuyo uso se generaliza para permitir al artífice todo genero de fantasías. Cabe distinguir diversos tipos de la encuadernación plateresca : el rameado, que recuerda algo las evoluciones del genero Grolier; el radial o de forma de abanico, elemento con el que rellenan los ángulos, y también el centro de las tapas, engendrando rosetones circulares u ovales de gran riqueza.

La encuadernación OCHOCENTISTA. Durante los reinados de Carlos III y Fernando VI nuestra encuadernación se halla caracterizada por la influencia del gusto francés que predominaba entonces por todas partes. Los dibujos mas usuales eran los llamados de encaje y los de forma de guirnalda, muy elegantes y airosos. Los estilos de Luis XV y Luis XVI, que habían invadido los interiores de las casas ricas, se reflejan también en la ornamentación de los libros. Se usa para ellos, preferentemente, el tafilete rojo. Algunas variedades se pueden distinguir, y son: la que puede llamarse cuadricular, en cuyos huecos alternan monogramas, flores, pájaros, etc.; y disposición de sembrado, que llena el centro de las tapas con la repetición alternativa de pequeños temas simbólicos (monogramas, lises, etc. ) Otra de las variedades, que aparecen mas tarde, es la introducida por el editor Sancha a su regreso de París, con mosaicos trazados con elementos decorativos de la época de los Luises, recargados exageradamente con la aplicación de colores metálicos y de pinturas (escenas campestres, alegorías, retratos), protegidas por hojas de talco o papeles de colores transparentes, cuyo brillo contrasta con las partes mates de la piel.

La encuadernación IMPERIO. Como reacción quizá al estilo anterior, aparece al terminar la época de Carlos IV este tipo de encuadernación, sobrio y casi académico. Se caracteriza por sus cenefas florales encerradas entre dos filetes y limitadas en los ángulos por recuadros cerrados. Frecuentemente son de mosaico, de color distinto para los vértices del que forma el fondo de la tapa. Una variedad que se manifiesta bajo Fernando VII, en los primeros decenios del siglo XIX, es la que produjeron algunos encuadernadores valencianos, trabajando esos mosaicos por medio del teñido de la piel degradando los tonos del color, en forma de cortina o de abanico y produciendo efectos no desprovistos de novedad.

La encuadernación ROMÁNTICA. Aparece bajo el reinado de Isabel II y es también un producto de importación francesa. Suele ser trabajado este genero por medio de placas grabadas, estampadas sobre colores de mosaico par diferenciar las superficies y espacios que determina la composición.

Debe mencionarse el tipo llamado Catedral por representar un frontispicio de arquitectura gótica. Otras variedades de este mismo genero son verdaderos mosaicos, de gusto barroco que recuerda mas el del siglo XVIII que el gótico con que se inició en España este genero.

Miquel y Planas, R. (Ramón) (1874-1950)
El arte en la encuadernación / R. Miquel y Planas
Barcelona : Cámara Oficial del Libro de Barcelona, 1933

28 octubre, 2008

NO SON TODOS RUISEÑORES...II


No así los de otras especies, que son polilla roedora, y aun cosa peor, de las bibliotecas publicas. Y con estos tales, que no tienen semejanza alguna con el de Mileto, quizá será poco todo el cuidado que se tenga; porque, según el refrán, “el que de pegarla tiene gana, si no la pega hoy, la pegará mañana”. Recuerdo cinco variedades de esos visitantes dañinos; conviene a saber:

Los que, teniendo enconada enemistad con algún escritor y careciendo de hombría para liquidar cara a cara su agravio, o lo que fuere, piden en la biblioteca un libro suyo, y acá y allá ensucian sus márgenes con apostillas injuriosas, a pretexto de impugnar sus afirmaciones o de corregir su estilo. Otros, por mero alarde de su saber, apostillan a diestro y siniestro impresos y manuscritos, con aciertos o disparates propios, que firman muy ufanos, para que los lectores presentes y futuros sepan quien fue Calleja. Aquellos cometen vileza: éstos profesan pedantería, y unos y otros son aborrecibles.

Los que, andando a la caza del ex libris, no vacilan en arrancarlos de los libros ajenos, buscando ocasiones favorables para efectuarlo.

Los que, poseyendo faltos de hojas algunos libros mas o menos raros, los piden en las bibliotecas y fingen leer, hasta que, descuidados los celadores, arrancan tales hojas, desnudando al santo ajeno para vestir al propio. Mutilador de esta calaña hubo tiempo ha que inventó un modo particular de arrancar las hojas casi sin dejar huella de su fechoría; procedimiento que todavía conserva entre los entendidos el nombre de su autor, famoso por otras mejores cualidades.

Los que hacen análogos desaguisados con las colecciones de periódicos y revistas, arrancando escritos propios cuya nueva divulgación pudiera acarrearles perjuicio, u otros ajenos que contra tales sujetos se publicaron. Y asimismo los que sustraen grabados, artículos, reglamentos, programas, etc., lo uno, para aprovecharse de ellos, y lo otro, para que no se aprovechen los demás.

Finalmente, los que, llevando oculto y preparado ad hoc un libro de poco fuste, logran por la añeja y picaril traza del cambiazo garbear el que pidieron, dejando en su lugar el sustituto, cosa que a veces se consigue cuando la aglomeración de los lectores devolventes tiene algo mareados a los que reciben los libros devueltos.

Acostúmbrense, pues, los bibliotecarios noveles y sus auxiliares a ver en cada lector mas o menos autentico un posible infractor del reglamento de las bibliotecas. Porque, por desgracia, no son todos ruiseñores los que andan entre las flores”.

Rodríguez Marín, Francisco
De libros : cinco artículos / de Francisco Rodríguez Marín
Madrid : Prensa Española, 1943

27 octubre, 2008

NO SON TODO RUISEÑORES....I



La cuenta de los lectores que concurren a las bibliotecas publicas se hace, y no hay otro mejor medio, por las papeletas de pedido de los libros que se entregaron; pero ¿son lectores, talmente lectores, cuantos los pidieron, o, por el contrario, Serra justo deducir de las suma un diez o acaso un quince por ciento de lectores solo nominales?
Examinaremos por sus clases, aunque hay de ser a la ligera, los propósitos de todo en todo ajenos al estudio, y aun al honesto solaz de la lectura, con que muchos frecuentan las bibliotecas. Por mi cuenta (y algo se me quedará en el tintero) son once estas clases de seudo lectores: dos menos de la tradicional docena del fraile.
Al enumerar las especies de lectores que no lo son efectivos, empezaré por aquellos que no perjudican a la integridad ni a la conservación de los libros, para acabar en los que los estropean, mutilan o anochecen.

En primer lugar, nótese que muchos van a las bibliotecas con el solo fin de sustraerse al molesto frío de la calle, especialmente sin en ellas hay acogedora calefacción. A los mas de estos les importa un bledo cuanto se ha escrito en el mundo y cuanto queda que escribir. No leen.

No faltan, y aun sobran de todo punto, los que entran a pedir un libro, y apenas obtenido, lo dejan al cuidado del celador, para trasladarse al retrete, único objeto, en realidad, de su visita a la biblioteca.

Algunos (niños, hombres y doncellitas) van a ella con el único intento de pasar el rato viendo laminas, y no mas, de libros y revistas. Y estos curiosos, como no hacen otra cosa que pasar y pasar hojas, piden en una jornada diez obras diversas y no son lectores de ninguna.

Tal o cual sujeto acude al necesario expediente de pedir un libro, no para leer, sino para sentarse al lado de alguna lectorcita guapa con quien a los pocos minutos pueda pegar la hebra y echar un buen párrafo. Esto, sin no quedaron citados para verse allí.

Alguna que otra pescadora en seco va al salón de lectura de la biblioteca a tender la alevosa red de sus gracias y llevarse presos en ella uno o dos estudiantillos incautos. Con noticia de que una de esas pecadoras pescadoras había empezado a hacer estrago y riza (no razzia, que esto es italiano) entre los lectorcillos barbiponientes, el director de la biblioteca la hizo conducir a su despacho, donde con tono de paternal protección, le dijo:
-Me enteran de que algunos lectores jóvenes e insolentes no dejan a usted leer con tranquilidad, y aun la obligan con sus livianas insinuaciones a devolver el libro y abandonar abochornada el salón de lectura. Esto no ha de seguir sucediendo: desde mañana leerá usted solita en esta sala inmediata, donde si entra alguien a trabajar, es el habilitado de la biblioteca. No tema usted nada de él: el señor Abuín tiene setenta y cuatro años.
La joven lectora (llámola así piadosamente) miraba al director con los ojillos picaros medio entornados, como pensando: “¡Este hombre es tonto!” Y ¡claro es que no volvió a parecer por allí!

Otros piden un libro cualquiera, no para leer, sino para averiguar si su hijo, estudiante, va por allí, como prometió, o si, estando en la sala, se ocupa de leer novelas, y no en estudiar los textos escolares.

Los aparentes lectores de estas seis clases no perjudican al libro. Dan algún trabajo a los empleados y nada mas

Rodríguez Marín, Francisco
De libros : cinco artículos.
Madrid : Prensa Española, 1943

24 octubre, 2008

Diego de Arce y Reinoso

Don Diego de Arce y Reinoso, fue varón ejemplar, de ascética vida y grandes virtudes, lo que le llevo a ocupar cargos como los siguientes: Obispo de Tuy, Ávila y Plasencia, Inquisidor General y Consejero de Estado de S.M. Felipe IV.
Nació en Zalamea de la Serena (Badajoz) en 1585, y pronto se distinguió por su talento por encima de sus compañeros, su única pasión era el estudio, y las lecturas.
Ya desde colegial “mejoraba la libertad con casi perpetuo encerramiento, haziendo de los libros prolongada, aunque gustosa cárcel; pareciendo aquel afán insoportable y tesón mas para un bronce que para un hombre. Solían (los estudiantes) acecharle por los resquicios de la puerta, y viéndole siempre atareado y sin mas bufete que el suelo, se convertía en reverencia la curiosidad.
En una ocasión de estás se reparó que, teniendo un libro en la mano, reía algunos ratos. Extrañose aquel desahogo del ánimo en un natural circunspecto y sumamente serio... y habiendo entrado se apuró que era loable ocio del continuo trabajo el discreto argumento de Miguel de Cervantes, que desterró de España el embeleso que habían ocasionado las perniciosas ficciones de las caballerías.”
Cuando se le nombró Oidor de la Chancillería de Granada, desdeñando el lujo de aposentos con que quiso obsequiársele, redujo su mobiliario a pocas sillas, una cama humilde, dos bufetes, una pintura de la Virgen y su biblioteca “en que aprovechaba el tiempo que otros desperdician en paseos y divertimentos”.
De Obispo de Tuy, Ávila y Plasencia, otro tanto le ocurrió: lo único bien provisto era la biblioteca. D. Diego leía constantemente en los ratos desocupados de ineludibles quehaceres, y aun comiendo, un paje le entonaba paginas de Fray Luis o Santa Teresa. Puesta el alma en Dios y la vista en los libros llegaba a arrobarse: la biblioteca fue testigo de un éxtasis –el domingo 21 de octubre de 1654- en el cual se le manifestó la Santísima Trinidad.
La única joya y la mejor habitación de la casa era la pieza en que “había una copiosa librería de todas facultades, de que sacaba los fundamentos que justificasen sus determinaciones en el gobierno del Santo Oficio y del Reino, en esta recibía a los embajadores y otros personajes de primera línea.”
La biblioteca constaba aproximadamente de 10.000 volúmenes, y su contenido estaba formado para el estudio y la devoción, en ella figuraba lo mejor sobre derecho, religión, política e historia publicado en España y en el extranjero durante ochenta años. Flojean las secciones de literatura y ciencias, excepto la de medicina. No constan manuscritos y solo algún incunable.
A su muerte en Madrid en 1665 no dejo otros bienes sino los libros y sus herederos dispusieron con rapidez su venta.

23 octubre, 2008

Hay que leer buenas cosas.


"Por lo que se refiere a los libros teológicos, convendría asimismo reducir su numero y seleccionar los mejores. Tampoco sería conveniente leer mucho, sino leer buenas cosas y leerlas con frecuencia, por poco que sea."


Lutero
Manifiesto a la nobleza cristiana de la nación alemana. 1520

22 octubre, 2008

Curiosidad...

Así es nuestro rey : el libro de "La Monarquía" / [recopilación i prologo de Benigno Varela]
Madrid : [s.n.], 1914 (Imp. Helénica)
XXIV, 267 p., [XI] f. de lám. ; 25 cm

Al final de la obra dice:

Este libro pertenece
al propietario de “La Monarquía” D. Benigno
Varela. Queda hecho el deposito que marca
la ley. Se perseguirá judicialmente a los que
exhiban ejemplares no contraseñados por el
propietario del libro.

Y el colofón:

ESPAÑOLES Y EXTRANJEROS:
ESTE LIBRO QUE “LA MONARQUÍA”
CONFECCIONÓ PARA QUE TODO EL MUNDO
SEPA LO QUE VALE NUESTRO SOBERANO,
ACABÓSE DE IMPRIMIR EN UNA HORA JUSTICIERA
DEL DIA 6 DE ABRIL DE 1914, EN LA CAPITAL
ESPAÑOLA Y EN EL IMPRENTA HELÉNICA,
PASAJE DE LA ALHAMBRA,
NUMERO 3.




21 octubre, 2008

Procuraré encontrar el dinero....

MS G-1-7-Fol 1-Historia de Roma-TITO LIVIO
Biblioteca Monasterio del Escorial (Madrid)

El sabio Antonio Panormita, en el libro 5º de las “Epístolas”, en una de las cartas dirigida al Rey de Nápoles, Alfonso V, en 1458, dice así:
“Me habéis hecho saber últimamente, desde Florencia, que por el precio de 120 escudos de oro, estaban en venta las obras de Tito Livio, con hermosa letra. Ruego a V.M. mande comprar para mi este historiador, que nosotros tenemos costumbre de llamar el rey de los libros. Entre tanto, procuraré encontrar el dinero necesario para reembolsar el precio de la obra.
Deseo saber también la opinión de V.M., sobre quien ha obrado mejor; si Poggio (el vendedor) o yo. El, para comprar una quinta de recreo en Florencia, ha vendido un Tito Livio, copiado magníficamente por su propia mano; yo he puesto en venta mis tierras para comprar un Tito Livio.”
La imagen tomada de www.oronoz.com

20 octubre, 2008

Suplica:

"El dueño de estos libros, ruega a sus amigos no le pongan en el trance de prestárselos contra su voluntad o de disgustarles negándose a hacerlo."

Cartel colocado en los estantes de la biblioteca de Don José Sánchez Gerona. (Director y profesor de la Escuela Nacional de Artes Gráficas)

17 octubre, 2008

Vicente Rodríguez de Arellano dice....

Al final de la obra el autor escribe este verso:

A los Señores inteligentes
bien sé que este comedión
nada es de lo que parece,
y que de unidad carece,
de lugar, tiempo y acción:
preguntareis ¿que ocasión
hace mi pluma propensa
a un error tan sin defensa?
pero a esto baste que os diga
que necesidad obliga
a lo que el hombre no piensa

Rodríguez de Arellano, Vicente (ca. 1750-ca. 1806)
Comedia nueva : El sitio de Toro y noble Martin Abarca de un ingenio : para representarla la Compañia de Eusebio Ribera en la Pascua de Pentecostes de 1791
[Madrid] : Se hallará ... en el Despacho principal del Diario de Madrid, en su puesto, Puerta del Sol, y en el de frente de Santo Tomás ..., [ca. 1791]
34 p. ; 4º (21 cm)

16 octubre, 2008

Mariano de Cavia


Hallábase una noche el ingeniosísimo Mariano de Cavia en un estanco de la Puerta del Sol, echado de codos sobre el mostrador, conversando con el dueño del establecimiento, cuando acertó a entrar un viejo bibliófilo, muy conocido en Madrid por su colección y también por su afición –ya senil- a las aventuras amorosas:

-¡Vaya conquista que me traigo, D. Mariano!, hubo de espetarle en cuanto le vio.
Y como el escritor sonriera con incredulidad...
-Salga usted a verla, me está esperando ahí fuera.
El aludido, que no debía tener mucho animo de cambiar de postura, no se movió.
-¡Venga usted, hombre! ¡Va usted a ver que mujer! ¡Va usted a ver un ejemplar!
Cavia rompió al fin:
-¡Un ejemplar...! ¡Y con usted...! ¡Un incunable!

15 octubre, 2008

La biblioteca de Juan Rosell


Don Juan Rosell, fue un gran bibliófilo que de manera incansable visitaba a diario librerías y puestos de libros, y así reunió una importante biblioteca de libros relacionados con la Corona de Aragón, a su muerte fue vendida por 50.000 pesetas y dispersada; En esta biblioteca se encontraba un ejemplar de la Vida de Santa Catalina de Sena, editada en Valencia en 1511, libro de extraordinaria rareza y con una serie de grabados en madera de gran calidad.
Si quereis ver la obra pinchad aqui.

14 octubre, 2008

Refranes sobre libros prestados I.

Del libro que prestas, verás la ida, pero no la vuelta; y si la ves, caso raro es.

13 octubre, 2008

Respecto al préstamo de los libros dice la Marquesa de Pardo de Figueroa:

“Es el libro prestado
casi objeto sagrado;
y aunque parezca engorro,
le debes poner forro,
pues el que te lo envía,
si no lo puso, fue por cortesía.
Abrase con esmero,
léase muy ligero,
y luego, empaquetado,
con bien escrito sobre y bien dictado,
haz la devolución,
pues por falta de buena dirección
un criado aturdido
deja un libro perdido.
Pero es lo preferente,
y le lo recomiendo eficazmente,
que aun siendo in folio, como puede ser,
no se eternice el libro en tu poder.

03 octubre, 2008

Bibliótafo es el que....

Bibliótafo, palabra que procede del griego “Biblion” libro y “Taphe” sepultura, es el sepulturero de los libros. Este bibliótafo no compra libros, pues si los comprase para que nadie los viese, sino solamente él seria, como ante he dicho, un bibliómano. El bibliótafo es el heredero del bibliófilo, que guarda la biblioteca de este sin que jamás la vea nadie, y esto lo hace no por amor al libro: unas veces por cariño o respeto al bibliófilo que tanto se distinguió por su erudición; otras por el abolengo o tradición de la casa; otras porque no entendiendo nada de libros y estando en buena situación económica prefiere guardarlos a venderlos sin saber lo que valen y así esta biblioteca es como si fuese sepultada, y el que lo guarda es un bibliótafo....

Francisco Vindel; Los bibliófilos y sus bibliotecas, desde la introducción de la imprenta en España hasta nuestros días. Conferencia dada en La Unión Ibero-Americana el día 26 de octubre de 1934; Madrid, 1934.

02 octubre, 2008

Epitafio de un bibliómano.

Carlos Nodier, que ha sido un entusiasta de los libros, nos describe un bibliómano en “Les contes de la veillée”. Este señor no miraba a las mujeres mas que los pies, y cuando uno de aquellos calzados altos de ricas pieles que se estilaban entonces hería su vista, gemía: ¡Que lástima de tafilete echado a perder! ¡Que hermosa encuadernación hubiera salido! Era el mismo que decía a su sastre:
-Este traje es el ultimo que me hace usted si se le vuelve a olvidar ponerle bolsillos tamaño 4º mayor.
No quiero privaros del regocijo de escuchar el epitafio grabado en la tumba del bibliómano de Nodier:

Aquí yace,
encuadernado en madera,
un ejemplar en folio
de la mejor edición
del hombre.
Escrito en un lengua de la edad de oro,
que el mundo ya no comprende,
es hoy
un volumen
estropeado,
manchado,
incompleto,
con el frontispicio deteriorado,
picado de gusanos
y en lastimoso estado de podredumbre.
No hay que esperar que obtenga
los honores tardíos
e inútiles
de la reimpresión.


José Sánchez Gerona. El amor al libro: Conferencia leída en la Escuela Nacional de Artes Gráficas el 7 de octubre de 1927 con ocasión del “Día del Libro”.....
Madrid, Sección tipográfica de la Escuela, 1927

01 octubre, 2008

Es ahora tan critica la Critica.....

NOTAS

EXORDIO

Quien escrive es deudor a dar cabalissima satisfacion de lo que refiere; pues quien no puede assegurar lo que dize, mal podrá confiar que se le crea. Está aora tan critica la Critica, que no solo es necessario dezir la verdad en lo que se escriva, sino cerrar enteramente las bocas, aun a la mas impertinente duda, y dexar convencidos con solidos, y robustos fundamentos a los que contradigan, ya sea por razon, ya por tema, y tal vez por genio; que de todo esto se compone el mundo: porque por lo comun son bien pocos los que no presumen ser para todo muy habiles. Pero esto no es de estrañar, pues son tantos los libros, que nos intentan, y quieren persuadir lo que es necedad creer, que aun la mas severa crisis no basta a abominarlos. A estos se les puede aplicar con justa causa aquella aguda copla de D. Joseph Perez de Montoro, ingenioso Poeta Valenciano, en que dixo:

Valgame Dios lo que tragan
Las agallas de la tinta!
Cierto que se ven impressas
Cosas que no estan escritas.

Ortí i Major, Josep Vicenç (1673-1750)
Pasmosa vida, virtudes, y milagros de el Venerable padre Fr. Gaspar de Bono, provincial de los Mínimos en la Provincia de Valencia / su autor Don Joseph Vicenti, y Mayor ... ; Sale a luz a diligencias ... del P. Fr. Juan Bautista Boygues ...
En Valencia : por Joseph Thomàs Lucas ..., 1750

30 septiembre, 2008

Lección de los santos libros.


“La lección de los santos libros nos enseña el camino derecho de vivir, los exemplos nos provocan a imitación y do ha de ser el ánima recreada, en los quales más has de buscar la consolación espiritual que la sabiduría: no leas por ser tenido por docto, sino por ser devoto.”

Diego de Estella, Primera parte del libro de la vanidad del mundo; Alcalá de Henares, Juan Gracián, 1597

29 septiembre, 2008

La librería de Trifón.


El poeta satírico Marcial que vivió hacia finales del siglo I y principios del II, distribuía sus obras al menos en cuatro libreros diferentes, de los cuales tres disponían de distintas clases de ediciones. La librería de Trifón vendía copias baratas, a este respecto dice Marcial de una publicación suya reciente:

“Todos los regalos que hay en este pequeño libro,
te costarán cuatro escudos.
Cuatro, ¡oh qué precio subido!
Quizás los tengas por dos.
Y aún podrá lograr un mínimo lucro el librero Trifón.”

26 septiembre, 2008

Fray Luis de Granada dice...


"Veemos que uno de los grandes artificios que han tenido los hereges de nuestros tiempos para pervertir los hombres, ha sido derramar por todas partes libros de sus blasphemias. Pues si tanta parte es la mentira pintada con los colores de las palabras para engañar: quanto más lo será la verdad bien explicada y declarada con sana doctrina para aprovechar."

Luis de Granada. Introducción al symbolo de la fe. Salamanca, 1585

25 septiembre, 2008

Leed, para no caer....


“Españoles, hombres de bien de todas las naciones y lugares del mundo, velad, oíd, leed, para no caer en el lazo, o para salir de el, si habéis caído. Guardaos de Napoleón, y de todos los suyo: ya veis lo que acaba de hacer con nuestro Rey, y con nuestro reyno. Ya veis la conducta sacrílega, pérfida, sanguinaria, inhumana, irreligiosa de sus generales Murat Sabari, Dupont, Gover, Vedél, Duhesme, Lechi, Sabrán, Moncey, Bessieres, Junot, Kelermán, y todos los demás gefes y subalternos de los grandes exercitos de ladrones públicos, asesinos bárbaros y estrupadores brutales, que introduxo en nuestro territorio, con capa de amistad, y prometiendo felicidades.....”


Despertador Christiano-Politico. Por D. Simón López, Presbítero del Oratorio D.S.F.N. Se manifiesta que los autores del trastorno universal de la Iglesia, y de la Monarquía, son los filósofos Franc-masones: se descubren las artes diabólicas de que se valen, y se apuntan los medios para atajar sus progresos.
En Murcia; Por la viuda de Muñiz, e hijo. Se hallará en la librería de Benedito en la Trapería

24 septiembre, 2008

Pedro Mexía a favor de la imprenta.


El escritor Pedro Mexía, ve en el nuevo arte tipográfico el mejor invento del hombre....

De lo qual han redundado que tanta multitud de libros que estavan perdidos y escondidos han salido a la luz... y con menos gastos y trabajos se an libros, e se conoscen diversas cosas y materias, que en ellos están escriptas. En lo qual avía grande dificultad y trabajo en la falta dellos, que no se sabían o no se podían aver los auctores grandes y antiguos: y assí no eran tan universales los estudios.

Mexía, Pedro
Silva de varia lección. Sevilla, Fernando Díaz; 1587

23 septiembre, 2008

Los Libros de Horas.



El Libro de Horas fue formándose a lo largo del siglo XIII, cuando se le adiciona al Salterio (libro de rezos seguido por los fieles en esa época) una serie de devociones que los monjes habían ido añadiendo a su Breviario a partir del siglo X. Eran estas: El oficio parvo, los salmos penitenciales, las letanías y el oficio de difuntos. En el siglo XIV existe ya el Libro de Horas como tal, pero es durante el XV cuando su uso se difunde en gran manera, llegando a ser una verdadera industria la producción de estos libros a mediados del siglo. Todo fiel que se preciase procuraba tener su Libro de Horas, del que no se apartaba, ya que debido a su tamaño reducido, permitía a su dueño llevarlo siempre consigo.

Muchas viñetas ilustraban los principales pasajes, y junto a una encuadernación lujosa, hacia de estos libros verdaderas joyas. Ejemplo de esto ultimo son los Libros de Horas de Felipe el Bueno y de Margarita de Borgoña.
En un Libro de Horas no puede faltar: Calendario, oficio parvo o pequeño oficio de la Virgen , salmos penitenciales, letanías, sufragios y oficios de difuntos, el que contengan estos textos permiten diferenciarlos de otro libros de rezos como son el Salterio Diurnal, el Breviario o los Devocionarios.
La escuela de Paris llego al culmen de su producción de estos libros, con Les très riches heures du duc de Berry, obra de los hermanos Limbourg.


Leroquais, Victor
Les livres d'Heures manuscrits de la Bibliotheque Nationale. Paris; 1927

22 septiembre, 2008

Al benigno lector y también al detractor.

OCTAVA AL BENICNO LECTOR

Que mi buen çelo mires, te soplico,
Lector quando leyeres esta historia,
Thessoro hes de virtud, dexa la escoria
Y escoxe lo que puede hazerte rico,
Perlas y horo hallaras, te sertifico,
De donde sacar puede tu memoria
Caudal para alcanzar despues la gloria
Si en tus manos se hallare y no en el pico.

OCTAVA AL DETRACTOR


No puede dezir bien el imbidiosso,
Ni el simple conosser la cossa buena,
Ni el detractor dexar dezer hodiosso
Con su lengua mordas de bien axena.
Quien toca por ver si hes maliciosso
Tome la pluma, escriva, pues condena
Con lengua larga y la mano escassa
Los axenos trabaxos que no passa.


Gauna, Felipe de
Relación de las fiestas celebradas en Valencia con motivo del casamiento de Felipe III.
Mss.

19 septiembre, 2008

La marca tipográfica.


La marca tipográfica grabada en madera a partir del siglo XV. Simple sigla a menudo, que reproducía en un principio sobre fondo negro el signo que libreros e impresores trazaban sobre los fardos de libros que enviaban a sus corresponsales para facilitar el transporte, e impresa luego, a seguida del colofón o en una pagina del ultimo cuaderno dejada en blanco, no tardó la marca en convertirse en una verdadera ilustración publicitaria destinada no solo a indicar el origen del libro, sino también a adornarlo y a proclamar su calidad. En adelante, libreros y editores reproducirían en ella el emblema de su taller y el mote de su divisa, y cuando la moda de las alegorías y de las representaciones inspiradas en la antigüedad tomo carta de naturaleza en la época del humanismo triunfante, viose aparecer en las marcas tipográficas todo el simbolismo a las veces complicado: Aldo eligió un ancla, Kerver un unicornio, Estienne un olivo y Galiot Du Pré un navío (galera). Al mismo tiempo, la marca, relegada primeramente al fin del volumen, pasó a decorar la portada, uso que comenzó a generalizarse desde las postrimerías del siglo XV.


Febvre, Lucien
La aparición del libro / Lucien Febvre, Henri-Jean Martin ; avec le concours de Anne Basanoff... [et al.] ; traducción al español Agustín Millares Carlo
México : Unión Tipográfica Editorial Hispano Americana, 1962
439 p., XXXII p. de làm. ; 24 cm

18 septiembre, 2008

El bombardeo de 1812.

En al bombardeo de la Universidad desapareció la magnifica colección de libros que el ilustre patricio D. Francisco Pérez Bayer donó en vida a la Ciudad de Valencia para uso de su Escuela, aumentada después por varias adquisiciones que hizo el Claustro, entre ella la de los libros y manuscritos de D. Juan Bautista Muñoz. El numero total de sus volúmenes se aproximaba a 30.000. De su riqueza nos ha dejado referencias el Pabordre Liñán, que estuvo encargado de esta grandiosa Biblioteca antes de su extinción.
El gobierno de esta Biblioteca recibió en el Plan de Blasco una reglamentación esmerada. Mientras vivió el donante, se le reservó el nombramiento de los bibliotecarios, que eran tres: uno mayor y dos segundos. después fueron nombrados por la Junta del Patronato, a propuesta del Rector y Claustro. Para ser Bibliotecario mayor se necesitaba ser Doctor, versado en las Lenguas Hebrea y Griega, y de conocida erudición y doctrina. Tenia obligación de enseñar en la Biblioteca la Historia Literaria a los que quisieran aprenderla bajo su dirección. Los Bibliotecarios segundos debían conocer, por lo menos, la Lengua Griega, y uno de ellos estaba encargado de la Cátedra de Lengua Árabe, formando parte, como Catedrático perpetuo, del Claustro de Lenguas.
La Biblioteca, durante el curso, estaba abierta tres horas por la mañana y dos por la tarde, mas los días feriados en que había Grados o conclusiones.
Para el goce de honores y privilegios, el Bibliotecario mayor estaba equiparado a los Catedráticos perpetuos, y a los temporales los Bibliotecarios segundos.
Mandaba el Plan que cuando la Universidad percibiese la pensión sobre el Arzobispado de Valencia y hubiese completado el fondo para las impresiones, se destinasen todos los años 6.000 reales para el aumento y conservación de los libros de la Biblioteca.
Cada año se nombraban dos Catedráticos para reconocer la Biblioteca en el mes de Julio, y los libros que encontraban de menos se reponían a costa de los Bibliotecarios. Por este trabajo percibían los Catedráticos Visitadores 300 reales cada uno.
Los Catedráticos Breva y Roméu, que ejercieron este cargo en 1806, manifestaron en su informe que ni en la Biblioteca de la Universidad ni en la del Jardín Botánico habían notado falta alguna; pero “que se echaban de menos Índices bien formados, pues en los actuales, revisados en las anteriores visitas, habían encontrado y enmendado algunas equivocaciones, y estantes donde colocar muchos libros, los cuales, metidos en cajones, eran pasto de la polilla e inservibles para el publico”. En el año 1807 la Biblioteca recibió un importante legado del Catedrático y Pabordre difunto D. Domingo Mascarós, cuya memoria honró el Claustro, acordando colocar su retrato en la Biblioteca, como bienhechor de ella.
Esta valiosa biblioteca, a costa de tantos afanes reunida, fue devorada por las llamas, en el bombardeo que sufrió la ciudad el 7 de enero de 1812.

Riba García, Carlos
La Universidad valentina en los años de la guerra de la Independencia (1807-1815), datos y documentos para su historia : discurso leído en la solemne apertura de los estudios del año académico de 1910 a 1911 / por Carlos Riba y García
Valencia : Universidad Literaria de Valencia, 1910

16 septiembre, 2008

Cualquiera le devuelve el libro.....

"Si este libro se perdiese como suele acontecer suplico a quien se lo allare si me lo quiere bolver si quiere saver mi nombre aqui bajo lo pondre aquel que se lo encontrare le dare de merendar con un palo de nogal que Rompe costillas y no hace mal."
Soy del Dr. Antonio Castany



"Sy este libro se pierde como suele a conteser suplico a quien se lo állare si me lo quiere bolver suplico a quien se lo allare si me lo quiere bolver y si quiere saber mi nombre aqui bajo lo pondre."
Dn. Antonio Castany de nacion Ytaliana


Anotaciones manuscritas en las hojas de guarda de un libro del siglo XVIII.

15 septiembre, 2008

Peligros de leer libros de Medicina.

205. Muchos y muy grandes inconvenientes resultan de leer libros de Medicina, que tratan de los signos de las enfermedades, y de su curación, quando los que los leen no hacen un estudio particular y profundo de la Medicina. Voy a exponer los peligros de leer estos libros, en primer lugar para el que los lee, ya este bueno o ya se halle enfermo, y en segundo para los que conoce, por los consejos que les da en qualesquiera estado que se hallen.
Por buena que sea la salud que se goza, no es posible que dexe de sentirse algunas veces dolores internos o externos, que aunque no sean de ninguna consideración, si el sugeto no esta acostumbrado a tenerlos le hacen parar la atención mas de lo que merecen, aunque no obstante como no continúen se le olvida; pero no sucede así quando lee o ha leído algunos libros de Medicina, pues en la descripción de las enfermedades reconoce algunas cosas de las que le inquietan, y concluye inmediatamente que está enfermo; es cierto que casi siempre le queda alguna duda acerca de la especie de la enfermedad, porque rara vez sucede el que no le parezca haber tenido muchos signos de los que pertenecen a diferentes enfermedades, o un solo síntoma de los que concurren en distintos males: esta dificultad se le desvanece bien pronto y hace inicio que tiene muchas enfermedades.
Los que sin ser médicos leen Obras de Medicina, no son menos perjudiciales para los demás que para si, porque apenas oyen quejarse a alguno, o creen advertir en el algunos síntomas de enfermedad, le intimidan, le ponen en cuidado acerca de su salud, nombrándole dos o tres enfermedades peligrosas, de las quales, le dicen, está acometido, o a lo menos amenazado; y esta persona es muy dichosa si los pretendidos inteligentes no se ofrecen a curarla o a embiarla el remedio que ha curado semejantes males, y otros muchos.
Aun hay otro peligro en la lectura de los libros de Medicina, que no es menos funesto que los demás, y es, que el que los lee, quando esta enfermo tiene menos confianza y quita la que otros enfermos podrían tener en los consejos de los Médicos.

Le Bégue de Presle, Achille Guillaume
El conservador de la salud, ó Aviso a todas las gentes acerca de los peligros que les importa evitar para mantenerse con buena salud, y prolongar la vida / escrito en francés por Mr. Begue de Presle ... ; traducido al español por don Félix Galisteo y Xiorro ..
En Madrid : en la oficina de Pedro Marin : se hallará en la librería de Francisco Fernández ..., 1776

12 septiembre, 2008

Peligros de hablar o leer en voz alta.



130. El hablar o leer se hace por medio del ayre que alternativamente es recibido y echado fuera del pecho. Quanto mas se habla o se lee en voz alta y con velocidad, mas rápidos y precipitados son los movimientos de los pulmones; entonces la sangre va a ellos en mayor cantidad, y siendo fuertemente agitada y batida por la inspiración y expiración que se suceden con celeridad, se calienta y se rarifica en esta entraña; la circulación se acelera en ella y también en todo el cuerpo, de modo que sobreviene el sudor, la cara se pone colorada, y se pueden tener inflamaciones de la garganta, del pecho, &c, con expecialidad si el pecho esta delicado, o si se ha padecido en el alguna enfermedad. Para precaver estos males es preciso cesar de hablar o leer luego que se empieze a estar acalorado: tampoco se debe hacer inmediatamente después de comer, particularmente si se ha comido mucho, ni estando al frío o en donde corra el ayre: en quanto a las personas que tienen el pecho delicado, que han echado sangre por la boca, que han tenido dolores de costado, o algunas otras enfermedades de pecho, harán bien en no hablar ni leer sino a media voz y muy poco tiempo de seguido, y con las precauciones que quedan advertidas.

Le Bégue de Presle, Achille Guillaume
El conservador de la salud, ó Aviso a todas las gentes acerca de los peligros que les importa evitar para mantenerse con buena salud, y prolongar la vida / escrito en francés por Mr. Begue de Presle ... ; traducido al español por don Félix Galisteo y Xiorro ..
En Madrid : en la oficina de Pedro Marin : se hallará en la librería de Francisco Fernández ..., 1776

11 septiembre, 2008

Lecturas de Sor María de la Antigua.

CAP. IX

Refiere la V. Madre a que libros era su aplicacion...

Andando yo en esta mala vida, que mejor llamara muerte, usava siempre leer buenas leturas; y donde mas regalo sentia siempre, fue en la Passion en un libro viejo llamado, Passio duorum. Alli era todo mi regalo, y amor, que esto hallava muy a la mano siempre. No se me acuerda leer en libro profano, si no fue en el de Diana. Este gustava de leer, y aun me fue de harto daño, porque me ayudo a mi mal natural, mas con todo desque veia que eran mentiras, lo dexava. Acuerdaseme que un dia me presentaron un libro de Celestina, y casi sin leerlo me lo quemo mi santa Madre Bezerril; Dios se lo pague, que si avia hecho que en solo leer, y rezar la Passion, queria que entendiesse....

María de la Antigua (O.S.C.) (-1617)
Desengaño de religiosos y de almas que tratan de virtud / escrito por la V. Madre Sor Maria de la Antigua religiosa profesa de velo blanco de la esclarecida Orden de Santa Clara, en el Convento de la Villa de Marchena de la Santa Provincia de Andaluzia.
Tercera impresión.
En Barcelona : por Ioseph Llopis Impressor, y Mercader de libros, y à su costa . 1697

10 septiembre, 2008

Dice Diego de Estella....

"Los puercos desprecian las rosas y aman el estiércol. Assí los hombres sensuales y vanos aman las hablillas y libros prophanos del mundo... Huye pues del veneno de los libros prophanos como de manifiesta pestilencia, y ama la lección de los libros santos y devotos: porque con la buena y saludable doctrina sea tu espíritu recreado, y sepas lo que debes hazer para alcançar la vida eterna."

Diego de Estella. Primera parte del libro de la vanidad del mundo. Alcalá de Henares; Juan Gracián; 1597.

09 septiembre, 2008

El libro es otra cosa....


"De todos los instrumentos del hombre, el más asombroso es, sin duda, el libro. Los demás son extensiones de su cuerpo. El microscopio, el telescopio, son extensiones de su vista; el teléfono es extensión de la voz; luego tenemos el arado y la espada, extensiones del brazo. Pero el libro es otra cosa: el libro es una extensión de la memoria y la imaginación".
Jorge Luis Borges

05 septiembre, 2008

Los libros de Alfonso X el Sabio.

Según Nicolás Antonio, en la Biblioteca Vetus, las obras debidas a Alfonso el Sabio son:
I.- Libro del Tesoro
II.- Libro de las Querellas.
III.- Libro de la Vida y hechos de Alejandro Magno.
IV.- De los loores y milagros de Nuestra Señora.
V.- Tabularum Astronomicarum.
VI.- Hali Aben Raghelis filii operis astronomici.
VII.- Albateni Canones.
VIII.- Avicenam & Averroem.
IX.- Libro de las Armellas, que contiene:


1º. Cuento de las estrellas que son en el ochavo cielo.
2º. Libro de la Esfera.
3º. Libro del Astrolabio redondo.
4º. Libro del Astrolabio llano.
5º. Libro de la lámina universal.
6º. Libro de la Açafefa o Açafeha, que es llamada lámina.
7º. Libro de las Armellas.
8º. Libro de las láminas de las siete planetas.
9º. Libro de la piedra de la sombra, esto es, del Relogio.
10º. Libro del Relogio de agua.
11º. Libro del Relogio de argent vivo.
12º. Libro del Relogio de la candela.
13º. Libro del estrumento del levantamiento.

X.- La historia general de España.
XI.- La grande y general historia.
XII.- La gran conquista de Ultramar.
XIII.- Las siete partidas del Rey D. Alonso.

Juan Ríos Sarmiento. “La vida y los libros de Alfonso el Sabio”. Barcelona; Ed. Juventud; 1943

31 julio, 2008

Librero pedante....

D. Pedro Joseph de Alonso y Padilla, librero y editor, fatuo, presuntuoso, vanidoso y pedante, aunque gran conocedor de la literatura clásica española. Dice

“ A muchos les es notorio, de los empeños que les he sacado en Libros, assi para Personas Reales, como para otros Principales, y Cavalleros, y cuando yo no los tenga, puedo desengañar mas bien, que otro alguno, si se hallará, o no lo que se busca; pues tengo mucha noticia, y practica en libros antiguos castellanos, como es publico, y notorio a todos, y lo pruebo con lo siguiente: Quando no se halla algún libro raro, dicen los Libreros, a quien le busca, si V. md. No le halla en casa de Don Pedro Alonso y Padilla no tiene que buscarle.
Esto baste por ahora, a los curiosos, para satisfacer, y protesto como hombre de bien, que yo haré, que me conozcan mucho mas, de lo que hasta aquí me han conocido, ya que por modesto he callado tantos años y haré saber a muchos que son los libros, como, quales se deben tener, cada uno para su empleo...”

29 julio, 2008

Como nos veía Moldenhawer.

Daniel Gotthilf Moldenhawer, era un docto erudito dinamarqués (aunque de nacimiento alemán), que fue enviado por su gobierno a España en dos ocasiones, en 1782-83 y en 1786, era un intelectual muy interesado en conocer la cultura hispana, visitó archivos y bibliotecas, en algunas como en El Escorial llegó a estar dos meses, frecuentó la compañía de sabios y eruditos y también hizo amistad con impresores y libreros.
De una manera breve nos dice: “Los escasos españoles que querían leer o estudiar, no se encontraban en situación muy mala para procurarse libros. No faltaban libreros hábiles y emprendedores cuyas tiendas estaban siempre bien surtidas de libros extranjeros; estos libreros, impresores a la vez, desplegaban gran actividad como editores. Desde el punto de vista tipográfico las obras salidas de las prensas de Ibarra y de la Imprenta Real son trabajos excelentes, que honran al país”.
Pero también existían tienduchas en donde se vendía a peso y los dueños eran ignorantes, respecto a esto dice Moldenhawer: “Harto desagradable es tener que abrirse un camino, en estas librerías, en medio del amasijo mas mísero, para llegar a descubrir, por pura casualidad, cualquier cosa aprovechable. Los montones de libracos y papelotes de Vidas, Honras, Exequias, Historias, Sermones, atiborran una serie de estanterías, sin que un solo titulo atractivo se ofrezca a las miradas escrutadoras del comprador o del técnico. Y si no se os conoce como parroquiano, se os despacha fría y rápidamente con toda seguridad. El comerciante no cree que valga la pena anticiparse al deseo del comprador o incitarle a adquirir. Por lo que respecta a los precios que esta gente pide, son en casi todas partes de un desollador judaísmo; bien es verdad que no se molestan cuando no se les ofrece mas que la mitad de lo que han pedido. Pero he tenido también ocasión de comprobar que mas de un librero, por una especie de negra honrilla, prefiere quedarse con el volumen antes que rebajar un precio excesivo.”
Debido a su búsqueda de clásicos españoles, también conoció a libreros que trabajaban con libros de ocasión.

28 julio, 2008

Libro plumero.


Este es un libro plumero: un mazo de tiras de papel manuscritas unidas por el mango. Es un discreto catálogo biográfico de personajes históricos importantes en Alemania. Está datado en 1595. Este libro es un precedente del hipertexto: cada tira es independiente y va por libre. No queda claro quien precede a quien, qué evento sigue a cual. Cada tira viene a ser una praxia o nodo enlazable en hipertexto Los libros plegados en acordeon forman parte de la tradición en paises asiáticos como Tailandia. Se fabricaban con papel o con corteza de un arbusto.

24 julio, 2008


El P. Fr. Francisco Méndez, cuenta en el prologo de su Tipografía española lo siguiente, refiriéndose a las andanzas del librero Manuel de Mena.


“Otro lance sucedió en mi convento de Toledo. Llegó allí el librero Manuel de Mena, cuando estaba en menores, después bien conocido y nombrado. Este llevaba sus fardos y proponía cambios, compras y ventas; y entre los varios libros que de la librería de aquel convento sacó, fueron diferentes breviarios antiguos de Iglesias particulares de España, hoy muy raros y estimados, por los que dio en cambio las obras del Ilustrísimo Palanco, con algún otro libro de esta clase. ¿Y a Mena, que le valieron? Veinte y cinco doblones, confesado por su boca, que le dio D. Juan Ferreras, bibliotecario mayor de S. M. Existen hoy en la real biblioteca, que es menos malo que si hubiesen caído en otras manos...”

Francisco Mendez; Tipografía española o historia de la Introducción, propagación y progresos del Arte de la Imprenta en España. A la que antecede una noticia general sobre la imprenta de la Europa y de la China: Adornado todo con vistas instructivas y curiosas. Su Autor Fray Francisco Mendez, del Orden del Gran Padre San Agustín, en su Convento de San Felipe el Real de Madrid.
Madrid; Imprenta de las Escuelas Pias; 1861